domingo, 8 de noviembre de 2015

Como el sonido del agua de las primeras lluvias

Posted on noviembre 8, 2015


Ushetu, Tanzania, 4 de noviembre de 2015.

Quiero contar varias cosas de la misión, pero que muchas veces van quedando en el tintero, o porque no son para una crónica, o porque no se las puede unir a una crónica sobre un tema muy particular. Van entonces, varias cosas sueltas.

Con el P. Johntin Lokang IVE

Y lo primero es contarles del P. Johntin, que será también contarles de cómo hemos llevado la misión en estos últimos meses, y la comunidad de misioneros. Los otros días recibí un comentario en el blog que decía: “El P. Johntin no sale en ninguna foto!” Me sentí un vanidoso… pero la verdad es que el P. Johntin no ha estado en la misión desde abril de este año, es decir ya siete meses. Y me di cuenta que no les conté qué pasó, después de que en una crónica les había dicho que el P. Johntin había regresado. Resulta que regresó, pero todavía seguía con un problema en su pierna, un problema no muy grande, y que los mismos médicos no dieron importancia, porque se trataba de que cerrara la última de las heridas, que no era grande. Lo importante era que el padre ya podía caminar, rengueando muy poco, y que tenía unas ganas bárbaras de volver a Ushetu.
Lamentablemente, y puede ser por varias causas, esa herida comenzó a empeorar, a pesar de todos los cuidados que se tuvieron, y se llegó a la decisión de que viajara nuevamente, porque empezaba a peligrar con una infección importante. Así es que regresó a Egipto, donde se encuentra ahora y donde ha necesitado una nueva operación. Lo bueno fue que al hacerle los estudios vieron que el hueso había soldado bien, y entonces le sacaron la prótesis metálica. Aprovecho a pedirles oraciones, y que sigan rezando, ya que necesitamos mucho que el padre regrese y porque es un gran deseo suyo, ama esta misión, y eso es una de las cosas que más le duele.



Por gracia de Dios, en este tiempo que he tenido que estar solo en la misión, he tenido la visita de los seminaristas de Estados Unidos, de la que ya les he contado, y que ha sido una gran ayuda y compañía, sobretodo en los meses de las vacaciones de los niños, tiempo de mucho trabajo. Finalmente hoy pensaba, que uno habla de “estar sólo”, pero sólo en un aspecto, en el comunitario, es decir, sin compañero en la comunidad. Por supuesto que no es lo normal, y cuesta un poco, pero sabiendo que es lo que Dios quiere, se toman fuerzas… y Dios mismo nos sostiene. Da fuerzas el pensar que el P. Llorente habla de soledades muchos mas grandes, porque en el Polo Norte, y en medio de esquimales, y con un clima sumamente inhóspito, y sin las comunicaciones de hoy en día, y siendo religioso… en fin, con todo eso, siempre en sus escritos se ven pensamientos muy sobrenaturales, hablando de la amistad con Cristo en el Sagrario y la importancia de la oración ferviente, la oración del corazón. Pero por eso yo digo “estar sólo” entre comillas, primero por esa razón, porque siempre estaremos acompañados por Cristo, pero por otro lado, porque estoy en Ushetu, y uno casi nunca está sólo, porque siempre viene gente a misa, a llamar a la puerta, a pedir hablar, y los niños a pedir la pelota para jugar, y en las visitas a las aldeas toda la gente que quiere confesarse, y hablar… Puedo decir se llega a disfrutar del momento de tranquilidad y soledad al llegar a la casa. Muchas veces me digo que hay que aprender a ver las cosas de esta manera, y se hace muy llevadero.



Visita de nuestro provincial el P. Emanuel Martelli



Además de la visita de los seminaristas de USA, pude gozar de la visita de mi provincial el P. Emanuel Martelli, quien ya es la tercera vez que viene desde Egipto, y es casi un paisano de estas tierras. Cuando lo fui a esperar a Mwanza, me he sorprendido de la cantidad de horas que se nos pasaban en las conversaciones, termos y termos de mates que se terminaban sin darnos cuenta. Era gracioso ver cómo se nos juntaban el desayuno con el almuerzo, y el almuerzo con la merienda… de tantas sobremesas ya ni sabíamos qué hora era. Estuvimos juntos dos semanas, todo el tiempo aquí en Ushetu. Pudimos visitar varias aldeas, hacer muchos bautismos, y seguir conversando en el auto.

El P. Emanuel ya ha aprendido a celebrar la misa en swahili, y me ayudaba, aliviándome con la celebración de alguna Misa, ya que en ese tiempo de sequía, abundaban las misas de matomolo y bautismos de misericordia. Y ayudaba también con la misa en la parroquia, dándome la oportunidad de descansar un poco más por la mañana algunos días, descanso necesario y reparador.



Finalmente, como despedida, pudimos disfrutar de un viaje para ver algunos animales de África en un parque que nos queda relativamente cerca. Fue algo muy lindo poder tener ese descanso y refrigerio del alma, contemplando la naturaleza, y disfrutar de la vida comunitaria, como acostumbramos en nuestras Convivencias, aunque aquí sólo fueran dos días. Dios nos bendijo con un día muy afortunado, ya que pudimos ver una gran cantidad de leones, muy de cerca, además de muchos otros siempre admirables como las jirafas, elefantes, hipopótamos, cocodrilos, avestruces, leopardos, cebras… etc. Mejor que vean algunas de esas foto, mas que mis pobres palabras para describir esa maravilla.





Y estamos de bien en mejor, porque Dios mediante, el sábado próximo, llega un nuevo misionero. Arriba a tierras tanzanas el P. Víctor Guamán, IVE, ecuatoriano el hombre, ordenado en septiembre en Loja, Ecuador. Es un padre nuevo, que esperamos que con esos nuevos impulsos del recién ordenado, nos trasmita fuerzas y ganas de trabajar. En su momento les contaré de su arribo y primeros pasos por aquí. Tal vez les escriba desde Musoma, junto al lago Victoria, ya que luego de recibirlo al P. Víctor, seguiremos viaje hacia esa ciudad para predicarles Ejercicios Espirituales Ignacianos a cuatro hermanas mejicanas, de la Congregación de los Misioneros Servidores de la Palabra, que nos han pedido ese favor. Allí iremos junto con el nuevo miembro de la misión, y ¡la comunidad completa!



Comenzaron las lluvias



Siguen quedando cosas en el tintero, mas bien relacionadas a los apostolados de estos meses, pero creo que hasta aquí es suficiente para un envío. Les cuento antes de despedirme que ¡han comenzado las lluvias! Una alegría grande en todos, ya que empiezan a cultivar nuevamente. Es hermoso ahora ir a alguna aldea, e ir viendo todo el tiempo en las chacras la gente trabajando, las familias enteras, y con gran alegría. La época de sequía estuvo muy dura y larga, fue una sequía importante, que en muchos lugares la siguen sufriendo, como en Kenia y Sur de Uganda. Comenzaron tarde las lluvias de año pasado, y llovió poco. Pero parece que este año, al menos aquí, estará mejor, ya que empezó a llover temprano y está anunciada mucha agua. Rezamos a Dios que así sea. Se ha notado mucho que la comida al final de estos meses, había comenzado a disminuir y faltar a muchas familias. Pero estos días son muy lindos, ya que en tres días todo se ha puesto muy verde, el aire es muy fresco por las noches, y en estos momentos que escribo escucho truenos de una tormenta que se acerca.

Y ahora pienso, que así como estas lluvias traen tanta alegría luego de estos meses de sequía, aridez, calor, y hambre, de la misma manera veo la venida del nuevo misionero, el P. Victor, como el ruido del agua de las primeras lluvias, y el olor a la tierra mojada… y la hierba verde que brota, y las cosechas abundantes que se esperan, con la gracia de Dios.

Me despido, y les vuelvo a recordar que sigan rezando por el P. Johntin, y por esta comunidad que sigue creciendo.

¡Firmes en la brecha!

P. Diego Cano, IVE

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